Fiebre y Gripe

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Personas de especial susceptibilidad a la gripe

Síntomas, grupos de riesgo, prevención y tratamiento

 

Fiebre: el principal síntoma de la gripe

La gripe se diferencia de otras infecciones de las vías respiratorias principalmente por la fiebre, que suele venir acompañada de escalofríos. Mientras que en un resfriado común es infrecuente la fiebre alta, en la gripe es el síntoma principal. No obstante, hay personas que pasan esta enfermedad en una forma más leve y no llegan a desarrollar fiebre.

Otros síntomas de la gripe son los dolores musculares o corporales, la fatiga y los síntomas típicos de la infección respiratoria: tos, dolor de garganta, mucosidad, rinitis y dolor de cabeza.

 

¿Quién tiene más riesgo de padecer gripe?

Cualquier persona de cualquier edad y condición puede padecer gripe. Sin embargo, en determinados momentos de la vida somos más susceptibles a ser infectados por el virus de la influenza (Myxovirus influenzae). Concretamente, las personas mayores de 65 años y los niños pequeños (menores de 5 años y, especialmente, los menores de 2) tienen un riesgo mayor de padecer gripe con síntomas más graves y complicaciones.

Esto puede deberse a un funcionamiento distinto en el sistema inmunitario. Mientras que en los niños el sistema inmunológico todavía es inmaduro, en los ancianos podría estar relacionado con una respuesta antiviral reducida, según un estudio del Institute of Stem Cell Biology and Regenerative Medicine (Stanford, CA, USA).

En esta investigación estudiaron los monocitos, que son las células del sistema inmunitario encargadas de fagocitar los agentes patógenos. Detectaron que, en las personas mayores, estas células tienen una menor producción de interferón, la sustancia antiviral que les permite proteger al organismo de la proliferación de los virus. Por tanto, la susceptibilidad a la gripe en los mayores de 65 años podría deberse a una función inmunitaria disminuida.

 

Para prestar especial atención: grupos de riesgo en gripe

Ya hemos visto que los niños pequeños y los ancianos tienen más riesgo de gripe. No obstante, hay otros grupos de personas que tienen un riesgo aumentado de desarrollar complicaciones graves de la gripe:

  • Embarazadas
  • Personas inmunodeprimidas (por ejemplo, por estar en tratamiento con quimioterapia)
  • Personas con enfermedades crónicas: asma, EPOC, cardiopatías crónicas, diabetes, enfermedad renal crónica, etc.

Las complicaciones de la gripe más frecuentes son la neumonía, la bronquitis, la sinusitis y las infecciones del oído. Asimismo, la gripe puede agravar las enfermedades crónicas. En las personas con asma les provocará crisis asmáticas con mayor frecuencia, en los pacientes diabéticos puede ocasionar una descompensación glicémica, mientras que en los pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva se puede agravar la insuficiencia.

 

Tratamiento y prevención

Los niños mayores de 5 años y los adultos sanos suelen contraer una forma leve de gripe que remite de forma espontánea en menos de dos semanas. Para su tratamiento solo requieren analgésicos, antipiréticos, líquidos y reposo. También deberán tomarse medidas de la temperatura corporal de forma periódica para controlar los accesos de fiebre elevada. Aunque estas personas no están exentas de desarrollar complicaciones, es mucho menos frecuente en su caso, pero aun así se deben respetar los cuidados adecuados.

En cuanto a las personas que pertenecen a alguno de los grupos de riesgo, se debe realizar un control más minucioso de su estado. Es posible que requieran hospitalización y medicación con antivirales, así como analgésicos, antipiréticos y otros fármacos necesarios según los síntomas que sufran.

La gripe es una enfermedad vírica y, como tal, la vacunación es la vía más efectiva para prevenir sus complicaciones. Por esta razón, las autoridades sanitarias recomiendan la vacuna anual a todas las personas que pertenezcan a grupos de riesgo.

Por otro lado, las medidas higiénicas pueden ser muy efectivas en la prevención de la infección: lavarse las manos con frecuencia, o bien utilizar geles desinfectantes; evitar el contacto con personas enfermas; y evitar las grandes acumulaciones de personas en los picos epidémicos son algunas de las medidas que se pueden recomendar.

 

Fuentes: