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Dentro de la toma de constantes, la medición de la temperatura corporal se considera un procedimiento no invasivo, rápido, en el que el paciente puede ser autónomo y que ofrece información muy útil, por lo que es normal que cada vez más este signo vital sea medido y evaluado por el propio paciente.

Desde la aparición de los termómetros infrarrojos (o termómetros de laser como son conocidos coloquialmente) el mercado está dividido frente a la oferta de termómetros con y sin contacto.

Ambas opciones ofrecen ventajas. Se suele utilizar el termómetro de infrarrojos en pacientes pediátricos, poco colaboradores o pacientes desorientados ya que son rápidos, fiables y cómodos. Así mismo, como no existe contacto, son una buena opción cuando hay riesgo de enfermedades infecto-contagiosas.

El termómetro de infrarrojos o termómetro sin contacto está formado por un sensor, un sistema óptico y una unidad de cálculo con algoritmos. A la hora de realizar la medición este termómetro se basa en la premisa de que cada cuerpo emite una radiación infrarroja que varía con la temperatura, así que, lo que hace el termómetro es medir estas radiaciones y mediante un algoritmo calcula la temperatura corporal.

El termómetro clásico de contacto digital es otra opción para medir la temperatura. Estos termómetros cuentan con un sensor en la punta del aparato que mide la temperara y luego la expresa en una pantalla LCD. Son muy cómodos puesto que son muy manejables, se pueden guardar en sitios pequeños y son económicos.

Dentro de los termómetros de contacto encontramos dos variedades, el timpánico y el termómetro de frente. Pese a ser termómetros de contacto realizan una medición mucho más rápida que los digitales clásicos, porque utilizan la energía que emite el tímpano y el tejido de alrededor y la frente respectivamente para realizar un algoritmo, que tendrá como resultado la temperatura.

La elección del termómetro que mejor se adapte a las necesidades del paciente dependerá de varios factores:

  • Persona que va a realizar la medición: paciente, familiar o personal sanitario.
  • Tipo de paciente.
  • Ergonomía del aparato, es decir, el diseño que tenga y si es fácilmente manejable.
  • Facilidad de uso.
  • Posibles limitaciones visuales o auditivas de la persona que va a realizar la medición.

Es interesante tener en cuenta todos estos factores a la hora de elegir una variedad u otra, sobre todo para pacientes que van a realizar la medición en el domicilio. En el ambiente hospitalario cada vez más se está usando el termómetro de infrarrojos, esto se debe a que son precisos, rápidos, no necesitan ser desinfectado íntegramente -dependiendo del modelo basta con cambiar el capuchón de uso individual o pasar una toallita limpiadora entre paciente y paciente- y además permiten realizar tomas de temperatura seriadas en un mismo paciente en menor tiempo.