Claves del Ictus: prevención, detección y rapidez

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Las 3 claves del ictus: prevención, detección y rapidez

Ictus en España

El Accidente Cerebro-Vascular (ACV) o ictus es la primera causa de muerte en mujeres en España, y la segunda causa de muerte en la población general. Por esta razón, conocer esta enfermedad, su prevención y cómo actuar ante un caso debe ser una prioridad para la sociedad.

El total de afectados por ictus cada año es de entre 110 000 y 120 000 personas y, aunque los tratamientos cada vez más efectivos y la rapidez de actuación gracias al “código ictus” han hecho disminuir su mortalidad y las secuelas, todavía 1 de cada 2 personas que padecen un ictus mueren o bien quedan con discapacidad tras el evento.

Pero, ¿por qué se produce un ictus? Según la Dra. María Alonso de Leciñana, Coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, el 85% de los casos se debe a una oclusión arterial o trombo (también conocido como ictus isquémico o “embolia”), mientras que el 15% se deben a hemorragia cerebral (ictus hemorrágico).

Aunque el ictus isquémico y el ictus hemorrágico tienen orígenes y causas distintos, mantener una vida saludable y libre de hábitos tóxicos podría evitar hasta el 90% del total de casos.

 

Factores de riesgo en ictus

Los factores que aumentan el riesgo de padecer un ictus pertenecen a dos categorías:

  • Factores de riesgo modificables, es decir, aquellos relacionados con el estilo de vida o bien con enfermedades subyacentes que se pueden controlar. En esta categoría encontramos factores tan diversos como: la hipertensión arterial, el tabaquismo, el abuso del alcohol, una dieta inadecuada, la obesidad, la diabetes, los tratamientos hormonales, el colesterol elevado, el sedentarismo, la presencia de arritmias no tratadas y la diabetes mal controlada.
  • Factores de riesgo no modificables, como la edad, el haber padecido un ictus previo o la presencia de aneurismas cerebrales.

 

Hipertensión, el asesino silencioso

La hipertensión es el principal factor de riesgo modificable del ictus, y esa es una de las razones de que las autoridades sanitarias recomienden mantener la presión arterial en valores por debajo de 140 / 90 mm Hg. Por encima de estas cifras, el riesgo de ictus se incrementa de forma paralela al aumento de la tensión arterial.

El gran problema de la hipertensión es que, aunque es más frecuente a partir de los 40 años, puede aparecer a cualquier edad y habitualmente no presenta síntomas, de ahí que se la conozca como “el asesino silencioso”. Por eso es importante realizar controles rutinarios, especialmente en aquellas personas que sumen otros factores de riesgo. La farmacia es un importante punto de atención sanitaria donde cualquier persona puede realizar controles de forma rápida y profesional. Otra medida es poder controlarla en casa, con un tensiómetro de forma regular, sobretodo si hay hipertensión o predisposición, y se tienen más de 40 años. En la OdF podrán asesorarte sobreestos dispositivos de autodiagnóstico que son de fácil y rápido uso.

 

Factores de riesgo en ictus: arritmias

Las arritmias aumentan el riesgo de padecer un ictus, posiblemente debido a que pueden favorecer la aparición de pequeños coágulos que, bombeados desde el corazón hasta el cerebro, provocan el ictus embólico. Se calcula que al menos 2 de cada 10 ictus se deben a la presencia de una arritmia, la más frecuente de las cuales es la fibrilación auricular.

Por esta razón, el tratamiento de las arritmias, así como el uso de anticoagulantes de por vida es esencial para la prevención del ictus en estos pacientes.

 

¿Qué hacer ante un ictus?

En ictus, el tiempo es vida. Se calcula que por cada minuto en que la circulación de sangre en el cerebro se ve restringida, se pierden 1,9 Millones de neuronas y 14 Billones de conexiones neuronales. Por eso, cuanto más rápido se actúe, mejor pronóstico tendrá el paciente.

Los 5 principales síntomas de ictus, ante los que debemos activar la alarma, son la aparición brusca de:

  1. Dolor de cabeza
  2. Afectación de la visión en uno o ambos ojos.
  3. Aparición de problemas en el habla, que pueden o no ir acompañados de problemas para entender lo que se le dice.
  4. Pérdida de la fuerza en uno de los brazos o piernas, o en ambos.
  5. Pérdida de la capacidad para mantener el equilibrio o la estabilidad.

Ante la aparición de síntomas de ictus debe llamarse inmediatamente al 112 y abstenerse de intentar trasladar al enfermo por medios propios al hospital u otro centro de salud. La activación del Código Ictus a través del teléfono de emergencias incluye el uso de un medio de transporte adecuado, con atención médica desde el primer momento, que maximiza las posibilidades de recuperación del accidentado.

 

 

Fuentes: